CUADROS Y PINTORES – EL DESCENDIMIENTO “de Roger van der Weyden

 El Descendimiento

El Descendimiento de la Cruz, hacia 1436.

Óleo sobre tabla 220 cm x 262 cm

Museo del Prado

Cuadro del pintor Flamenco Roger van der Weyden, uno de los pintores más influyentes de mediados del S. XV. El cuadro es considerado su obra maestra, es el panel central de un tríptico, cuyos paneles laterales se han perdido.

Provoca en la persona que lo mira una profunda emoción ante las expresiones de dolor, matices y detalles, que el pintor desplegó en todos los personajes. Detalles estos que distinguían a los artistas del Norte de Europa de sus homólogos Italianos.

Esta obra, fue un encargo del Gremio de Ballesteros de la ciudad de Lovaina. Por este motivo, el pintor incluyó, diminutas ballestas en los vértices superiores, a modo de trampantojos.

El cuadro recoge el momento en el que descienden de la cruz a Jesús, José de Arimatea, Nicodemo y un ayudante, estando presentes, la Virgen, San Juan, María Magdalena, María, esposa de Cleofás, María Salomé, y otro personaje masculino, que sostiene un tarro de ungüentos. Algunos detalles del cuadro.        

                         San juan y maria magdalena                                                 

San Juan Evangelista, agachándose para consolar a María, que ha sufrido un desfallecimiento, adopta una postura que se contrapone con la de una angustiada y convulsa María Magdalena, en el otro borde del cuadro, creando entre los dos una especie de paréntesis, que recoge entre ambos, al resto de personajes, cerrando la escena. La intensidad de las tonalidades rojas en ellos, además de valor simbólico como color de la Pasión, consigue que resalte en el centro, las heridas de Cristo.

Maria y Jesus  

En María, la Madre de Dios, Van der Weyden utiliza el color blanco, color de la inocencia y la pureza, en su tocado. Su túnica es azul ultramar, un pigmento raro, bello y caro, fabricado con Lapislázuli, que se importaba desde Afganistán. En aquella época, la cantidad de este pigmento que contenía una obra, determinaba el valor que esta tenía. Para recrear el paralelismo entre las vidas de Cristo y la Virgen, ambos aparecen en la misma postura. Por su parte, la Virgen María es representada con una agonía y dolor en el rostro, sufriendo un desfallecimiento y doblándose. Jesucristo aparece en la misma posición, lo que quiere significar, que los dos sufren el mismo dolor. Sus manos, cambiando la izquierda por la derecha y viceversa, tienen la misma colocación, como reflejadas. En él, cuyo rostro sin vida, manifiesta el sufrimiento de la crucifixión, podemos ver el contraste del blanco de su túnica con el color marmóreo de su cuerpo. Muchos la consideran como una figura, hermosamente trágica.

arimatea y cleofas

El cuerpo de Cristo, lo sostiene José de Arimatea, acaudalado judío y miembro del Sanedrín, que consigue permiso de Pilatos, para poder bajarle de la Cruz. Es el propietario de la tumba donde le entierran. En su figura, podemos volver a ver el rojo intenso en las mangas de su traje, consiguiendo que resalte la figura de Cristo recogida en la sábana blanca. Los pies se los sostiene Nicodemo, también miembro del Sanedrín, pero muy apegado a Jesús, que ayuda a José de Arimatea a bajar y enterrar a Jesús, envolviéndolo en el sudario. Es de resaltar la belleza y detalle de su ropa.

                        Marias         

Las otras dos figuras femeninas que aparecen son, María, esposa de Cleofás, una de las mujeres que se cree que presenció la crucifixión de Cristo y María Salomé, se cree que madre de Santiago y Juan, y hermana de María. Ambas con gesto de pena y desolación y con unas lágrimas con gran realismo La calavera que podemos ver a los pies de San Juan, representa a Adán, culpable del pecado original y por lo cual Cristo se sacrificó. Todos los personajes expresan, cada uno con su propia personalidad, su desolación por la muerte de Jesucristo. La magnífica composición, contiene sutilezas geniales como la armonía de los colores, el delicado tratamiento de los ropajes, y la maestría en el detalle y en los gestos. Esta obra, fue traída a España por Felipe II, que la instalo en el Palacio del Pardo, hasta 1572, que la entregó al Monasterio del Escorial, donde estuvo hasta que fue enviada a Ginebra por motivo de la Guerra Civil. Al acabar la esta, la obra volvió a España y ya se quedó instalada en el Museo del Prado.

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